Su uso conjunto aumenta significativamente el riesgo de efectos adversos graves, incluyendo complicaciones cardiovasculares, ansiedad extrema, y otros riesgos físicos y psicológicos.
Efectos cruzados: La combinación de ambas sustancias amplifica estos efectos estimulantes, lo que puede ser físicamente peligroso y psicológicamente abrumador.
Impacto cardiovascular: Tanto la cafeína como la cocaína aumentan significativamente la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Esto puede sobrecargar el sistema cardiovascular, aumentando el riesgo de hipertensión severa, arritmias, ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca. En personas con problemas cardiovasculares preexistentes, incluso dosis moderadas de ambas sustancias pueden ser extremadamente riesgosas.
Riesgo psicológico: Ambas sustancias pueden inducir ansiedad, paranoia y nerviosismo. En combinación, estos efectos pueden ser mucho más intensos, llevando a episodios de pánico, descontrol emocional o psicosis inducida por sustancias.
Sobrecarga sensorial y mental: La hiperestimulación simultánea del sistema nervioso central puede causar confusión, temblores musculares, inquietud extrema y dificultad para concentrarse o coordinarse.
Duración y sincronización de efectos: Los efectos de la cafeína duran de 3 a 5 horas, mientras que los de la cocaína son más cortos (30-60 minutos). Esto puede llevar a un uso repetido de cocaína para “igualar” la estimulación de la cafeína, aumentando significativamente el riesgo de sobredosis.
Riesgo de deshidratación y sobrecalentamiento: Ambas sustancias afectan la regulación de la temperatura corporal y pueden causar deshidratación. Esto es particularmente peligroso en entornos como fiestas o clubes, donde la actividad física puede exacerbar estos efectos.